Arturo es uno de los mejores amigos de los padres de Diego. Nació en Lima, Perú, pero lleva más de 26 años residiendo en la Riviera Maya, México, teniendo dos hijos “Cancunenses” en el trayecto. Actuó de anfitrión en nuestra reciente visita a Playa del Carmen. Él se define a si mismo como un aventurero de la vida y un ciudadano del mundo. A continuación un pequeño relato de su vida.

“Los mexicanos son anfitriones por naturaleza”

¿Cómo llegaste a México? ¿Por qué dejaste Perú? Creo que llegué como una aventura que venía condicionada principalmente por el amor, porque llegué a México enamorado de una mexicana y eso fue lo que me trajo aquí. Hace 26 años, en enero del 89.

Yo pertenecía a un grupo artístico/cultural difusores de folklore peruano y en uno de esos festivales conozco a la que más tarde sería la madre de mis hijos. La conozco en un festival en Perú y después yo vengo a un festival en México a la primera Feria del Libro de Guadalajara. Nos volvimos a ver y establecimos ya una relación. Después ella vino a Perú un tiempo pero a raíz de que hubo una grave crisis económica allí ella regresó y le ofrecieron trabajar bailando en Cancún. Me dijo que la esperara pero yo le dije que yo no esperaba, que necesitaba “contacto físico”. Porque es muy usual que el mexicano se va y… pues la familia se queda acá ¿no? Y de esa forma es como en 15 días resolví mi vida, vendí todos los tiliches que tenía, pasé por ella al DF y vinimos con una maleta llena de ilusiones en autobús aquí a Cancún. Lo primero que compramos fue un colchón y una radio, porque nos gustaba la música. Y bueno esa fue nuestra primera aventura.

¿Y en todo momento tenían claro que era México? Sí. Yo cuando llegué a Cancún pensaba que ella iba a bailar y que yo la iba a recoger por la orilla de la playa con un perro que me compraría; pero cuando llegué pues esto no tenía nada que ver. Había muchos hoteles de cinco estrellas y toda una infraestructura que estaba fuera del sueño “hippie” que tal vez sostenía yo en esa época.

¿Por lo tanto Cancún en esa época ya tenía los súper hoteles? Cuando yo llegué a Cancún acababa de pasar el Huracán Gilberto. Yo llego en enero del 89 y en octubre del 88 golpea el Huracán, siendo muy devastador. Y eso, aunque suene raro fue positivo para mí porque yo empecé a trabajar en una tienda de materiales y todo el mundo estaba reparando sus propiedades o construyendo nuevas. Y eso pues jugó a beneficio mío. Elena bailaba en el ballet folklórico del centro de convenciones de Cancún y entre ambos empezamos ganando 20 dólares a la semana. Vivíamos en un cuarto donde había una rata que todas las noches salía de la taza del baño y en la mañana se volvía a guardar. La llamamos la rata Elvira en locución a una anécdota que tengo con Willy (Padre de Diego).

¿Qué tal fue tu llegada? Mi llegada fue muy anecdótica porque cuando llegamos a Elena la recibió una limusina que era la que recogía a los bailarines del ballet folklórico. Yo me subí con ella, pero a mí me dejaron en un hotelucho y ella se fue a la hotel del ballet. Pero siempre nos las ingeniábamos para vernos y yo entraba como a las 11 de la noche y salía por la ventana a las 6 de la mañana porque estaba prohibido quedarse.Playa Paraiso

¿Y respecto a tu primer contacto con los mexicanos? ¿Qué tal te trataron? La primera consigna al llegar era un poco como adaptarse lo más rápido posible. Traes como una actitud de que tienes que absorber todo lo que puedas ver. Mi objetivo siempre fue quedarme, nunca fue venir a ver qué pasa y yo creo que eso ayudó muchísimo. Creo que estaba hasta más convencido que Elena en quedarme. Y bueno, había cosas claro; adaptaciones como que nosotros los sudamericanos somos como muy besucones entonces yo saludaba con besos y me miraban raro porque acá te dan la mano y también un poco el lenguaje, las palabras, que vas adaptándote. Yo conseguí trabajo a los 5 días de haber llegado. En la construcción, que es donde estoy desde hace 26 años.

¿Entonces sí crees que son gente acogedora los mexicanos? Totalmente. El mexicano es anfitrión por naturaleza. Y sobre todo en esta zona. Aquí hay un dicho “el turista es primero y después está el turista”. Aquí al turista se le cuida porque es el que nos da de comer. Esta es una industria sin chimeneas, aquí todos son hoteles, no hay fábricas. No se hace otra cosa que no sea servicio turístico. Son 62 kilómetros de hoteles 5 estrellas en la Riviera Maya y pues eso hay que cuidarlo y creo que es una premisa de todos.

¿Tú consideras que esto es México? No. Hay pequeños rasgos de mexicanidad. La Riviera Maya converge a muchas costumbres mexicanas y ha ido con el tiempo ganando identidad, pero hace 26 años tal vez no la tenía porque esta es una tierra de migrantes; tanto de otras partes de la república como de extranjeros. Entonces la identidad la va ganando. Es el caso por ejemplo de mis hijos que han nacido acá; pertenecen casi como a una primera y segunda generación de cancunenses. Hay que recordar que Cancún no tiene más de 40 años de los cuales 20 realmente es de crecimiento. 40 que lo descubrieron pero que lo desarrollaron 20. Era un pueblito bicicletero, como los llamo yo.

¿Tú de dónde te sientes? Pues mira, por el contacto continuo que tengo con mi país de origen sí podría decir que soy peruano. Pero últimamente mis costumbres y mi forma de actuar tienen mucha mexicanidad; La forma de conducirme por la vida, de haberme adaptado a las costumbres…prácticamente estoy a punto de cumplir la mitad de mi vida aquí.

¿Sin embargo buscas juntarte aquí con peruanos? Eh…los peruanos no son tantos. Sí, tal vez con sudamericanos. Pero creo que en esa misma diversidad pues no podría decir que me identifico más con peruanos que con mexicanos. Creo que hay una interacción continua con la gente que te vas encontrando. Tengo amigos españoles, italianos, muchos argentinos. Y peruanos no son tantos.

¿Podrías decir que te identificas más con la gente que tampoco se identifica de aquí exactamente? Claro. Creo que eso es una reacción automática de todos los que ya tienen un tiempo significativo acá. Que ya pasaron el promedio de unos 4 o 5 años. Y todos están más o menos en lo mismo y como que asumimos el ser ciudadanos del mundo y además el privilegio de vivir acá. Eso no lo olvido. Todos tenemos muy presentes que no estamos en cualquier lugar, estamos en un lugar muy especial porque todas las mañanas puedes ver el mar si te gusta, el paisaje, la tranquilidad de vivir en un lugar que no tiene horarios, que es muy adaptable y no tan estructurado como las grandes ciudades.

Como comentábamos el otro día ¿Cuándo vuelves a Lima te sientes un poco fuera de onda? Pasa que de repente los primeros días cuando vuelvo a Lima me envuelve la amistad intensa que tengo con mis amigos, el “apapacho” de mi familia, pero cuando ya tienes que estar en el día a día y pasa ese efecto de viajero de repente sí empiezo a extrañar vivir en donde realmente radico. El hombre es un animal de costumbres. No niego que pasando un tiempo más significativo en Perú me volvería a adaptar, un poco mi forma de ser es esa, mi adaptación.

“En Lima están mis orígenes y lo que realmente me ha llevado a estar acá y a ser lo que soy ahora”.

¿Has pensado regresar a vivir a Lima alguna vez? Siempr e lo pienso. Me imagino a los 65 años en un café de Lima. Pero sin dejar de vivir aquí. No cerraría esto, sería este mi bunker. Pero me gustaría pasar más temporadas en Lima. Ahora he prolongado y he puesto 65 mi idea era 60 pero ya veo que no va a poder ser, jaja. Pero sí me imagino eh, compartiendo con mis amigos de toda la vida.

¿Así que sigues considerando como amigos de toda la vida a los que tienes en Lima, aunque lleves fuera tantos años? Definitivamente. Diría que con excepción de 2 o 3 amigos acá que ya son parte de mi familia, por llamarlo así, porque realmente lo que te junta aquí es que primero que no hay gente muy mayor, los mayores somos nosotros, y compartir tantas navidades, tantos años nuevos, tantas fiestas, pues te genera un vínculo con un círculo de gente. Pero sin embargo creo que en Lima están mis orígenes y lo que realmente me ha llevado a estar acá y a ser lo que soy ahora, las costumbres que adquirí allá.

¿Cómo crees que ha cambiado México desde que llegaste? Realmente ha cambiado por un lado en crecimiento estructural pero también creo que hay un deterioro en los valores de vida que una vez vi. Creo que es por todos conocido lo que realmente pasa a nivel social. Hay una depredación de la vida que ya a veces lo peligroso se hace costumbre. Paralelamente ha crecido y se ha desarrollado como país, claro, con pequeños avances en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

¿Qué es lo mejor y lo peor de México, desde tu punto de vista? Lo mejor de México podría decir que es el trabajo. Que a tu esfuerzo laboral responde un reconocimiento que se materializa en dinero. Hay una cultura del esfuerzo y el mexicano es trabajador de sol a sol. Quizás lo peor es que en muchos aspectos sociopolíticos parece un circo, una telenovela. La corrupción lo inunda todo, con un importante nivel de impunidad.

Y de los mexicanos, ¿qué crees que es lo mejor y lo peor? Su hospitalidad me gusta mucho. Su sentido del humor, que a veces cuesta entenderlo… Lo peor ¿qué podríamos decir? Sin ánimo de generalizar, me he topado con algunos mexicanos para los cuales la palabra traición no tiene mucho valor. Para ellos es una cosa normal y me marca mucho que la lealtad no es un valor tan importante como tal vez para nosotros los peruanos. Está muy presente en el ámbito laboral, yo he sufrido muchas experiencias desagradables por confiar en la palabra de las personas.Cancún desde el aire

¿Cómo valorarías la oferta cultural y el acceso a la cultura como una opción de ocio en México? Yo diría que en México hay mucho acceso a la cultura, a los libros, al cine al teatro. Pero no es Cancún precisamente el ejemplo. Podríamos decirlo del DF, Jalapa, Veracruz, Oaxaca… Sin embargo Cancún de una manera incipiente va…tras la búsqueda. Aquí se desarrollan festivales culturales, de cine, de música, de jazz. Y eso como que también le va dando esa identidad de la que te hablaba ¿no?. Que poco a poco va adquiriendo características propias, actividades y ofertas para su pueblo fijo, no sólo para los turistas. El tema de la identidad, es que viene gente de todos lados por lo que es difícil, a diferencia de otros lugares, tener costumbres que en otros lados radican ya de muchos años. Acá como que se van generando. En el tema de la oferta cultural hay que resaltar que yo aquí vivo en una provincia y en Perú vivía en una capital, con todo lo que ello conlleva. Este es un pequeño rincón en el mapa de México, si te das cuenta. Muy aislado y lejos de todo.

¿Cómo ves el desarrollo de Playa del Carmen? ¿Crees que es un nuevo Cancún? Lastimosamente el desarrollo tiene como consecuencia que tienes a veces que depredar la naturaleza. Y aunque yo me dedique a la construcción admito que duele a veces ir dejando atrás lo que en el pasado te atraía y era parte del paisaje. El desarrollo va imponiéndose con el cemento y deja atrás lo verde, la naturaleza, lo pintoresco, lo paisajista que puede ser el lugar.

¿Existen controles de las autoridades al respecto? Para contestarte a esto me remito a lo que te indiqué en una pregunta anterior que es el tema de la corrupción. Puedes tener muchos principios ecológicos pero el dinero todo lo puede. Se venden al mejor postor. Playa, lastimosamente, está perdiendo su esencia. Dentro de 5 años va a dejar de ser ese pueblito encantador. Ya empezó a dejar de serlo ¿no?. Un pueblo que era de pequeños inmigrantes europeos, sudamericanos, y que te movías en bicicleta de un lugar a otro. Ahora ya está invadido por los puentes, los semáforos, las calles, las avenidas, los edificios. A diferencia de Cancún, en Playa los edificios no pueden pasar de 13 metros de altura, el equivalente a 4 pisos (en Cancún se puede construir hasta 18 pisos), para mantener un equilibrio arquitectónico/urbanístico. Pero vuelvo a lo mismo, cuando haya dinero de por medio probablemente se vayan a saltar esa regla. Por ejemplo el nuevo edificio del hotel Hyatt de la Playa Mamitas es más alto.

¿Y tú crees que ese desarrollo compensa con las contraprestaciones para la población local en la forma de buenos puestos de trabajo? Digamos que es una de las razones que está justificando aguantar este tipo de desarrollo. Si los números no me fallan, ahorita hay como 65 mil camas en la Riviera Maya, de Cancún a Tulum. Por lo tanto al 100% tienes 65 mil turistas diarios en la Riviera Maya, que genera una derrama económica importante a favor de los operadores de turismo, empleados de hoteles etc. Y por ello pueden tener poder adquisitivo para de bienes, de casas, electrodomésticos… Digamos que es un equilibrio complicado.

¿Entonces los empleados sí tienen unas condiciones laborales dignas, como regla general? Yo creo que mucho mejor que las que pudiera tenerse en otros lados. Con sus excepciones claro. Habrá patrones que no son tan buenos. Pero hay una legislación que protege al trabajador, una procuraduría del empleo…que de alguna forma les exige a cumplir con dichas normas de protección. Pero esto también se ve salpicado por la corrupción, que siempre está.

A todos los entrevistados les solemos preguntar lo que conocen de nuestro anterior destino, en este caso sobre Islandia- ¿Qué piensas de Islandia? ¿Qué te viene a la mente? Jaja, la fuga de Carlos Salinas de Gortari, expresidente de México que se fue a refugiar allá. Ah no, creo que se fue a Irlanda, no Islandia. (Lo confirmamos posteriormente y efectivamente se fue a Irlanda) Realmente no tengo mucho conocimiento de Islandia.

¿Y de España? España para mí representa romanticismo total. Un país muy acelerado, donde la vida transcurre a velocidades muy rápidas y visitarlo es uno de mis grandes objetivos. Mis hijos mueren por ir a España y en algún momento lo vamos a hacer. Si me dices “voy a ir a Europa” lo primero que se me ocurre es ir a España.

Muchas gracias Arturo, ¿algún mensaje de despedida? Con respecto a ustedes, decirles que estoy muy sorprendido con sus proyectos y que tengan esa suerte, porque no puede llamarse de otra forma, de poder viajar, y los envidio.

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