Bueno pues estamos aquí con Irene y Goran, una pareja encantadora que nos ha dado cobijo y muy buena conversación en nuestra visita de 72 horas a Berlín.

Aunque ya nos han contado muchas cosas sobre ustedes en estos días que hemos compartido, quisiéramos que nos lo repitieran para esta entrevista. Un poco sobre quiénes son y también sobre lo que hacéis en Berlín ya que sospecho que no sois originalmente de aquí; aunque igual ya sienten que sí lo son.

Irene: ¿Por qué sospechas eso? (risas)

Goran: Sí, no soy de Berlín. Vengo de Suecia. Mi primer contacto con Alemania fue cuando tenía como 15 años, tuvimos un intercambio con una clase de alemanes, de las afuera de Colonia; ya que estudiábamos alemán en el colegio. Hice amigos y más adelante en la época universitaria decidí que quería ir a Colonia de Erasmus.  Después conseguí un trabajo en Berlín, en Zalando.

Irene: Sé que parezco alemana, todo el mundo me lo dice (risas). No soy sueca tampoco, soy española. Y estoy aquí porque cuando empecé a buscar trabajo en España eché currículums en unos 50 sitios y nadie me llamaba. En esa época tenía un novio alemán, así que acordamos buscar trabajo en España o en Alemania. Pero en España no había ninguna oportunidad y en Alemania sí. Así que conseguí trabajo en Berlín y me vine.

Agora: ¿Podrían contarnos un poco sobre Berlín? ¿Qué tal se vive en esta ciudad? Qué sería lo mejor y lo peor de vivir aquí y qué cosas quizás nosotros los viajeros que sólo pasamos un par de días no logramos notar.

I: La vida en Berlín es muy buena, la verdad. Es una muy buena ciudad para ser extranjero. Muy acogedora. No es obligatorio saber hablar alemán y si no lo haces la gente en general es muy educada. La única situación en que quizás se te complica no saber alemán es en trámites con instituciones como el Ayuntamiento.

“si quieres tener la televisión pública alemana tienes que pagar”

G: Hay mucha gente internacional, gente muy interesante. Muchas empresas, start-ups creciendo. Hay mucha gente brillante y muchos emprendedores. Otra de las razones más influyentes por la que la gente viene a Berlín es por la fiesta. Yo no soy tan fiestero pero soy consciente de que hay una gran oferta. Se puede hacer de todo en Berlín, en realidad.

I: Bueno excepto pescar (risas). No puedes pescar ni en Berlín ni en ningún lugar de Alemania  sin tener una licencia.Amigos en Berlín

A: ¿La burocracia es muy farragosa entonces?

I: Todo se tiene que hacer por papel. Ahora, por ejemplo, si quieres tener la televisión pública alemana tienes que pagar. A nosotros no nos interesa tenerla así que no tenemos señal. Pero aun así tenemos que pagar por los canales públicos, para mantener económicamente esos canales. Pagamos 20 y pico euros al mes por una televisión que no vemos. El pago es obligatorio porque tal vez la vemos por internet o escuchamos la radio. Así que todas las casas tienen que pagarlo. La única excepción es que seas tanto ciego como sordo. En esa situación puedes solicitar que no te lo cobren.

G: En Suecia también existe este sistema de pagar por la televisión pública. Pero si no tienes tele en tu casa no tienes que pagar. Recibimos una carta indicándonos que como vivíamos en este piso, debíamos pagar. Yo contesté, todo en alemán claro. Te mandan una carta para que incluyas todos tus datos y se lo devuelves por correo. Y ni siquiera tiene el franqueo pagado, así que tienes que pagar por devolverles la carta. Yo decidí rellenarlo por internet simplemente. Y me llegó otra carta dándome las gracias por incluir mis datos e indicándome que me van a enviar OTRA CARTA para que rellene mis datos bancarios. Y me llegó esa tercera carta con mis datos bancarios ya incluidos y ahora sí con el franqueo pagado, así que tuve que firmarlo y volver a meterla en un buzón. Como puedes ver, ¡es mucho papeleo!

“Si quieres dejar de hacer los pagos (de 400€ a la Iglesia) tienes que renunciar a ella”

I: Aquí todo es papeleo la verdad. Para todo, para suscribir un seguro… Otro gran ejemplo es la iglesia. Hay muchos artículos sobre el tema de la iglesia en Alemania, deberían buscar en blogs. Cada mes te descuentan una parte del salario para asignarla a la Iglesia Católica, porque al llegar a la ciudad vas a inscribirte en el censo y te preguntan cuál es tu religión. En ese momento deberías contestar que no tienes religión si no quieres dar dinero a la Iglesia. Ya que si no lo haces, automáticamente empiezan a descontarte una cantidad de tu salario. ¡Te pueden descontar unos 400€ al año!

Si quieres dejar de hacer los pagos tienes que renunciar a la iglesia, apostatar.

“Comemos muchas veces en un restaurante cerca al trabajo y pedimos un menú por 5€. Comer fuera es muy barato”

A: ¿Podrían describirnos un día típico en Berlin? Por ejemplo un día de semana. ¿Por qué es distinto en Berlín que en otra ciudad?

G: Para mí lo que hace la diferencia es la compañía en la que trabajo, Zalando. Porque hay gente de muchas nacionalidades, gente muy inteligente, graciosa, un ambiente muy relajado. La gente siente que no está en el destino final de su vida sino en una etapa de aprendizaje y están aquí también para divertirse. Así que creo que las cosas buenas no necesariamente tienen que ver con Alemania o cosas alemanas necesariamente, sino más bien el ambiente internacional. Pero por supuesto Berlin es un lugar que realmente incentiva la internacionalidad de una forma muy buena.

A: ¿Los salarios son buenos?

G: Las condiciones están bien. Pero Berlín es un poco especial respecto al resto de Alemania ya que tenemos los salarios más bajos, y también menos días festivos. Por ejemplo en Bavaria son católicos y están muy orgullosos de ello y por eso celebran todos los festivos católicos. En Hamburgo son protestantes y celebran los festivos protestantes. Pero en Berlín no tenemos nada oficial así no celebramos nada.

También es verdad que el costo de vivir aquí es menor que vivir en otras ciudades alemanas, así que por ahí la cosa se equilibra. Comemos muchas veces en un restaurante cerca al trabajo y pedimos un menú por 5€ que incluye pan, arroz, el plato que pidas y un café o té y está muy rico. Comer fuera es muy barato.

A: ¿Y las demás condiciones laborales?

I: En general son muy buenas. Aquí te pueden ofrecer un contrato temporal de un año y luego convertirte en indefinido, o te ofrecen de inicio un contrato indefinido. Tanto para dimitir como para que te despidan tiene que haber un preaviso de 3 meses. Bueno normalmente si te despiden lo que hacen es pagarte los 3 meses de golpe y despedirte inmediatamente.

Amigas en BerlínEn relación al estado de bienestar; pagas bastantes impuestos pero lo notas en las contraprestaciones públicas. Por ejemplo te aumentan el salario por cada hijo que tengas. Si te casas entras en una nueva categoría fiscal y pagas menos impuestos. Mucha gente se casa sólo para pagar menos impuestos en realidad. Por supuesto las prestaciones por desempleo. Hay muchas ventajas, sobre todo con niños. Te ayudan mucho con hijos hasta que son bastante mayores; quieren que tengas hijos.

G: Por supuesto, aun así nos quejamos mucho en el día a día, pero la realidad es que vivimos en un país con muy buena calidad de vida.

A: ¿Y cómo sería un fin de semana habitual en Berlín con buen tiempo?

G: En verano hay muchos festivales al aire libre, cines al aire libre… Hay muchas actividades en las calles, fiesta. Mayo por ejemplo es un muy buen mes porque hay varios días festivos y hay mucha fiesta y alboroto en la ciudad. ¡Deberían volver a Berlín en Mayo! También tenemos MauerPark, el karaoke… también puedes ir a los lagos que rodean Berlín.

I: En invierno está de moda el mundo de la sauna. No tenemos esa cultura en España y me parece muy interesante. A mí me chocó bastante la primera vez el hecho de que la gente se mete completamente desnuda.

Los mejores meses para venir son mayo, junio y julio. Enero es muy frío, febrero es bastante frío, pero también son meses en que la ciudad está muy bonita. Por supuesto los mercados navideños en diciembre, tomar gluhwein, patinaje sobre hielo…

“No sé qué te dice eso sobre Colombia (risas) pero es más o menos la imagen que tengo, el tráfico de drogas y el estilo de vida duro, difícil”

A: ¿Por vivir en Berlín se llega a notar el legado de su pasado reciente? ¿Se sienten diferencias entre lo que era un lado y otro del muro? ¿O se siente como vivir en cualquier otra ciudad?

I: Sí, lo puedes notar en el presente. No hay tanta diferencia, pero puedes llegar a percibir si alguien es del este o del oeste. Los del este son más alternativos quizás. En un lado sigues notando edificios con aspecto comunista, semáforos distintos de un lado y del otro… Los alemanes hacen algo muy bien desde mi punto de vista que es respetar mucho su historia. Habrá sido buena o mala pero es su historia y se debe recordar. Por ejemplo con mantener el Muro, los memoriales judíos, los campos de concentración. Mantienen viva la memoria. De lo que no hablan es del nazismo en sí. Los alemanes se avergüenzan de ello y no es un tema del que les guste hablar y están un poco cansados de que se les saque el tema.

G: No diría que la ciudad esté dividida ni mucho menos. Pero la gente que yo conozco que son del este de Alemania aún guardan cierto resentimiento. Hay aún atisbos de tensión. Los del oeste a veces hacen bromas sobre la gente del este…

A: Una curiosidad que siempre he tenido. Las típicas películas yanquis de guerra en las cuales los alemanes son los súper malos que quieren destruir el mundo. ¿La ponen en los cines aquí como la súper película y los alemanes van a ver cómo los derrotan?

G: No sólo van y las aprecian, sino que son los propios alemanes los que hacen muchas de las mejores películas de la segunda guerra mundial.

A: En verano estuvimos en Colombia, y siempre preguntamos a nuestros entrevistados sobre nuestro último destino. Así que, ¿qué piensan o qué saben de Colombia?

G: Mmm…de Colombia recuerdo el Mundial de 1994, de Carlos Valderrama el hombre con los pelos. También me acuerdo de Andrés Escobar que se metió un autogol que eliminó a Colombia y luego volvió a Medellín y la mafia lo mató. No sé qué te dice eso sobre Colombia (risas) pero es más o menos la imagen que tengo, el tráfico de drogas y el estilo de vida duro, difícil.

I: Yo no sé…tengo amigos colombianos así que tengo relación por esa vía. Debo confesar que no está entre mis destinos a corto plazo. Prejuiciosamente no me llama mucho la atención. Probablemente por la sensación de inseguridad. También es verdad que incluso aquí en Berlín me asusto por la inseguridad así que me pongo nerviosa fácilmente. Estoy muy feliz de que vivamos al lado de edificios oficiales y hay cámaras de seguridad por todas las calles que nos rodean (risas). ¡Sólo estamos diciendo cosas negativas de Colombia!

A: ¿Qué es lo que echan más en falta y menos en falta de sus países?

G: Como vengo de un pequeño pueblo en medio de la naturaleza echo de menos la tranquilidad y el silencio de estar en casa. Tener un coche y conducir por carreteras de campo completamente desiertas. Ir a pescar. Visitar a amigos a sus casas de forma completamente espontánea. No hace falta ni que les llames o escribas, simplemente apareces en su casa. Aquí en Berlín todos están tan ocupados y estresados… Como negativo pues que en invierno puede ser un poco aburrido. Está completamente desolado, frío, ventoso.

I: Yo de España echo de menos a la gente, su carácter. Porque aquí la gente es simpática pero son muy distintos. Digamos que uno viene lleno de clichés sobre que los alemanes son fríos y duros. Luego vienes y te das cuenta que no es tan así, que sí te hablan y te reciben bien y son amables, fiesteros, sociables. Pero los llegas a conocer más y ves que la cosa no va más allá, hacia algo más íntimo. Además no son espontáneos ni se dejan llevar. Todo tiene que tener sentido y ser lógico. Echo de menos eso de España. La espontaneidad, la calidez. Los españoles se abren tan fácilmente… Al instante te cuentan su salario, si tienen novia, si lo han dejado, todo. Aquí no compartes casi nada. Aquí está prohibido hablar de salarios, nadie te lo cuenta. Es como parte de tu identidad más íntima. Y me he ido acostumbrando a ella y vuelto más introvertida aquí. La gente no comparte así que tú dejas de compartir.

Del lado negativo quizás lo ruidoso. Por lo menos Madrid. Berlín también es una gran ciudad pero no es tan locura como Madrid.

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