Teníamos que devolver el coche a las 12:00, así que madrugamos, recorrimos los pocos kilómetros que nos quedaban para Reikiavik, devolvimos el coche, dejamos nuestras cosas en el propio local de la empresa de alquiler y salimos a recorrer Reikiavik caminando.

Reikiavik es una ciudad pequeña y tranquila para pasear, con muchas tiendas y cafés. Encuentras una infinidad de tiendas de ropa de esquí, montaña, e infinidad de productos para el entorno. Tiene también muchos museos y galerías, que nosotros no visitamos por falta de tiempo y, por qué no decirlo, fuerzas.

Aparte de la sede del gobierno que mencionamos en nuestro primer post, vale la pena Iglesia Reikresaltar el parlamento, la plaza mayor y la catedral. Así como la casa Hofoi si eres fan de la historia, ya que allí terminó la Guerra Fría. Personalmente no recomendamos desplazarse hasta el Blue Lagoon, el sitio de aguas termales más famoso, ya que cuesta el doble que cualquier otro lugar de aguas termales y no consideramos que valga la pena. Si tienen tiempo y no van a viajar al norte de la isla, también se pueden tomar barcos para intentar avistar ballenas desde allí.

Después de caminar varias horas, gastamos el tiempo que nos quedaba en el café Babalú, donde además aprovechamos para hacer la entrevista para nuestra sección de Agoraentrevistas. A continuación nos acercarmos a la estación de autobuses y rumbo al aeropuerto.

Nuestra aventura islandesa había terminado, ¡un país espectacular que recomendamos a todos!

Recorrido:

Borgarnes-Reikiavik: 72km.

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