Desde España, hay vuelos directos a Reikiavik desde Madrid, Barcelona y Alicante, aunque la mayoría suelen ser en verano y algunos días de la semana. Nosotros, para evitar incompatibilidades de horario y por temas económicos, fuimos vía Hamburgo con German Wings y volvimos vía Barcelona con Vueling por 536€, que nos incluía poder facturar dos maletas, la de la ropa medio invernal y la tienda de campaña. Aunque también es verdad que nosotros compramos con poca antelación, así que si se ve con más tiempo seguro que hay mejores opciones.

Llegamos al aeropuerto de Keflavik, el más importante del país (también se puede volar al otro aeropuerto internacional del país, Akureyri, al norte de la isla) ubicado en la península de Reykjanes, a 50 kilómetros de la capital Reikiavik. Para desplazarse a Reikiavik, lo mejor es tomar los “flybus”, buses bastante cómodos que están siempre a la salida de la terminal (no tiene pérdida) y te llevan a la estación de autobús central de la capital. El billete ida y vuelta cuesta alrededor de 23€ por persona.

Si llegas en un vuelo nocturno, no te preocupes, nosotros llegamos a las 11 y pico y había varios autobuses (había varios vuelos llegando a la vez), siempre hay un autobús esperando al aterrizar un vuelo. Sin embargo, es recomendable comprar el billete por internet, para que te tengan en cuenta como pasajero y porque ofrecen un descuento.

Llegamos a la central station (media hora de trayecto, más o menos) y nos esperaban una serie de minibuses que llevaban a todos a su hotel. Nosotros no habíamos contratado este servicio pero nos hicimos un poco los despistados y nos dejaron en la puerta del hostel, Hlemmur Square.

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