Hoy volamos literal y figuradamente a España. Por motivos que desconocemos, la compañía aérea ha reducido la escala en Miami a poco más de hora y 20 minutos. Allí debemos coger un vuelo a Madrid que aterriza a las 7.40 de la mañana y así estar sentados en nuestra mesa de trabajo a las 9 de la mañana en punto… Si queréis ver cómo termina esta historia seguid leyendo.

Empieza el día con complicaciones, mi maleta no cierra y tardamos 25 minutos en conseguirlo después de sentarnos encima de ella, saltar, y cualquier otra cosa que se nos ocurría. Por fin lo logramos y nos llevan al aeropuerto de Guatemala. Allí cogemos un vuelo dirección Miami que dura 2 horas y 35 minutos que con el cambio horario con Miami hace que aterricemos a las 16.02 minutos. Tardamos exactamente 12 minutos en llegar al finger y ya estamos listos para empezar a correr. Como somos conscientes de lo difícil que es pasar la Aduana de USA en tiempo record, en el avión hemos pedido a la azafata sentarnos en las primeras filas que tenían asientos vacíos y así no esperábamos tanta cola al bajar del avión.

Salimos corriendo como podemos del avión dirección inmigración. A la ida ya habíamos estudiado los mejores trucos para tardar lo menos posible en pasar todos los controles, como por ejemplo ir a hasta el último puesto del control que está justo al lado del puesto para personal aéreo, ya que cuando no hay personal aéreo pasan los pasajeros normales y la cola es mucho más rápida. Esta vez coincidimos con un vuelo de Italia y otro de UK que hace la cola interminable.

Cuando estamos llegando al hombre de seguridad que te deja pasar a las colas de inmigración viene la primera demostración de que somos unos pringados y debemos espabilar. Una mujer se adelanta y le dice al hombre de seguridad que su vuelo sale en 2 horas y que si puede pasar delante de nosotros, el de seguridad la deja pasar a lo que yo muy indignada protesto. En este momento eran ya las 5 menos 10 por lo que queda una hora aproximadamente para que salga el avión. El hombre muy serio nos coloca en una fila más rápida por lo que la señora que ha quedado en la fila de al lado se cabrea al ver que vamos a pasar antes que ella. Yo no me aguanto más y le explico a la mujer que nuestro vuelo sale una hora antes que el suyo y que deje de lloriquear.

Pasamos inmigración sin más altercado y ahora toca coger las maletas. Diego se adelanta y cuando yo paso el control ya tiene las maletas listas. Ahora toca pasar el control de maleta, lo que quiere decir que en función de cómo le caigas al funcionario de turno te ponen un numerito en el billete que indica si pasas directamente, si tienes que pasar la maleta por el escáner o si tienes que abrir tu maleta. A la ida nos tocó pasar por el escáner, por suerte esta vez pasamos directamente. Aquí sufrimos la segunda demostración de que tenemos que aprender a pedir, cuando un chaval pasó la cola pidiendo que le dejaran adelantarse que iba a perder su avión (sería muy interesante leer vuestras opiniones sobre este tema).

Corremos interminables pasillos y llegamos a un punto donde entregamos nuestras maletas al personal de equipajes y nos dirigimos al control policial. Una vez en el control nos hacen darle a un botón que dependiendo del color (verde o rojo) te obligan a ponerte en una cola u otra. Nos sale verde y vamos a una cola en la que no tienes que quitarte ni los zapatos ni la chaqueta y apenas te revisan al pasar, por lo que aunque esta cola era mucho más larga va considerablemente más rápido.

Entramos en la zona de embarque y seguimos corriendo, cuando llegamos a nuestra puerta la gente ya está sentada en el avión, pero observamos que hay muchos asientos vacíos. Respiramos felices por haber conseguido llegar a tiempo e incluso vemos subir nuestras maletas por la ventanilla.

El avión no sale, ya llevamos 20 minutos esperando, y empiezan a surgir sentimientos contradictorios en nosotros. Por un lado, sentimos que no hubiera hecho falta correr tanto, por otro lado estamos contentos de estar ya sentados, pero aún tenemos que llegar a trabajar al día siguiente y cada minuto es clave para conseguirlo. Al final nos cuentan por megafonía que un avión que hacía conexión con un grupo escolar que volaba a España de intercambio había aterrizado con retraso y les estábamos esperando.

Por fin despega el avión y la misión ahora es descansar para poder ir al trabajo al día siguiente. Aterrizamos a las 7.20 y de nuevo a correr. Salimos del avión, pasamos el control y llegamos a las maletas. Para hacerlo más interesante, resulta que cuando terminan de salir las maletas las nuestras no salen. Vamos a buscar a la persona responsable de Américan Airlines y descubrimos que hay unas 10 personas como nosotros. Al cabo de 25 minutos salen las maletas.

Nos metemos en un taxi, llegamos a casa, ducha rápida y a correr al trabajo. 9 y 1 minuto y se escucha mi ordenador de trabajo pidiendo la contraseña. Prueba conseguida. PUTA!

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