Hoy nos hemos levantado tarde después de que la despedida del día anterior se alargara. Por la noche tomaremos un bus que nos llevará a Flores, capital de Petén, departamento guatemalteco que hace frontera con México y Belice y donde se hallan las ruinas de Tikal.


A mediodía nos juntamos a almorzar con un amigo del colegio y su esposa, que morían de ganas de llevarnos a probar ceviche guatemalteco. Aquellos que disfrutan de la comida de mar lo probaron, y al parecer quedaron bastante satisfechos. El ceviche de aquí no guarda mucho parecido con el peruano; el ceviche chapín tiene más parecido con una ensalada, puede ser de pescado, camarón, calamar o mixto (lleva de los tres) sobre una salsa vinagreta con trocitos de tomate y cebolla. Recomiendo acompañarlo con aguacate y colocarlo todo sobre una tostadita; algunos valientes le pueden echar ketchup como hacen los chapines.WP_20140316_011

Fuimos a comer a un centro comercial donde curiosamente había estado una semana antes y donde me ocurrió una experiencia surrealista. Entré a un banco a cambiar euros por quetzales (tipo de cambio, más o menos 10 quetzales por cada euro). Primero, un señor de la puerta, que porta un arma digna del ejército estadounidense en Afganistán, te cachea y revisa los bolsos. Luego, comentas a una señorita lo que deseas hacer y ella te lleva a un puesto. Pero en ese puesto no hay un mostrador y un trabajador del banco, sino una mesita, un teléfono, un micrófono (una cámara de seguridad, por supuesto) y una pared. De repente te habla “la pared” y te pregunta qué deseas. Tomé el teléfono y expliqué al amable joven que quería cambiar mi euros. Me indicó que sin problema, que metiera el dinero que deseaba cambiar y una identificación en una capsulita que había a mi izquierda. Lo hice e inmediatamente fue todo succionado por un tubo y desapareció al instante. Solo entonces me di cuenta que estaba completamente indefenso. No quedó constancia de cuanto dinero puse en la cápsula, mi identificación había desaparecido, no tenía ni idea ni de quién me había atendido ni de dónde estaba esa persona, estaba en sus manos. Después de como 5 minutos, volvió la cápsula con el efectivo en quetzales, mi identificación y la factura con el tipo de cambio (que, por cierto, no me fue consultado antes), y la sensación de alivio fue inmediata. Salí atónito del lugar. Me sentí en el año 2050. Entiendo que este nuevo sistema se hará por razones de seguridad (no puedes amenazar con una pistola a un empleado bancario que no puedes ver), pero la ausencia de contacto personal es desconcertante. También es verdad que a lo largo de la semana hemos ido a otros banco y ninguno tenía aquel sistema. ¿Qué opinión les merece?

En cuanto al centro comercial en si, se trata de un terreno enorme donde han decidido construir una ciudad. A mí me transmite una mezcla de construcción colonial con un toque de “mall miamense”. Sus amplias calles tienen todo tipo de tiendas y restaurantes, además de bares y discotecas (más de una iglesia, incluida la más grande de centroamérica, que está en construcción) y, en una zona, apartamentos. A mí me produce una mezcla de fascinación (al ser visualmente bonito y práctico) y tristeza al ver ese derroche en un país que necesita tanto y al recordar que todo aquel área en mi época era un bosque virgen y ni se han molestado en preservar ni un arbolito, ahora es un sinfín de cemento.

Tras comer hasta casi explotar, tomar unas “gallos” (cerveza guatemalteca bastante rica) y una agradable sobremesa con la pareja que nos invitó a comer (a pesar de la indignación momentánea que vivieron cuando llegó a sus oídos que yo había dicho que la gastronomía guatemalteca se reducía al frijol y al plátano frito, sin tener más platos resaltables; un claro malentendido que se solucionó con otra invitación a cenar comida típica, jaja), volvimos a casa a preparar el viaje.

Llegamos a la estación de autobuses minutos antes de las 9PM. Nos subimos en unos asientos decentemente cómodos para realizar un viaje de 8 horas a Flores, llegando a las 5AM…

Datos de interés

-Vale la pena probar el ceviche de aquí, pudiendo ser servido con varios ingredientes y de varias formas y tamaños.

-El Centro Comercial descrito se llama Paseo Cayalá y está en la zona 16 de la capital, por si desean visitarlo.

-El restaurante se llama La Playa, y desde lo alto tiene unas bonitas vistas de la ciudad.

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