Lau con buses  
En este día amanecimos y pasamos la mañana en Antigua Guatemala, antes de trasladarnos al Lago de Atitlán, visitar Panajachel y terminar el día en un hotel a orillas del lago llamado “Lomas de Tzununá.

Aunque nos despertamos relativamente temprano en nuestra “suite” del hotel Euromaya, parece que fuimos los últimos huéspedes en bajar a desayunar. Los desayunos en Guatemala son a lo grande y no perdimos la oportMercadounidad de aprovecharlo a lo grande; frijoles negros, huevos, queso, jugo de frutas delicioso y café con leche. Así se empieza el día con fuerzas.

Hoy nos trasladamos al Lago de Atitlán, pero el bus aún venía a las 12, así que teníamos un par de horas sueltas para dar una última vuelta por Antigua Guatemala. Es nuevamente un día precioso (en Guatemala marzo es la época seca, mucho día soleado y temperatura bastante agradable). Primero hacemos una procesión de bancos para intentar cambiar euros por quetzales, ya que los segundos empiezan a escasear. Tuvimos que visitar varios ya que muchos no aceptaban euros, sólo cambiaban dólares a quetzales y viceversa. Todos los bancos del lugar (y esto es así en todo el país) tienen por lo menos a un par de vigilantes de seguridad muy armados, además de otras medidas de seguridad bastante extremas (además, hicieron una comprobación minuciosa de nuestros billetes de 50€, nos habrán visto mala cara…).

Solucionado el problema de liquidez, dimos una vuelta por la zona oriental de la ciudad, que el día anterior habíamos descuidado un poco. Sin duda uno de los lugares a resaltar es el Hotel Santo Domingo. Se trata de un antiguo monasterio dominico en ruinas (destruido por los terremotos) al lado de los cuales ha sido construido el moderno hotel. El resultado es bastante espectacular. Además de hotel, tienen un espacio para recepciones, bodas, incluso conciertos, etc.

Volvimos al hotel justo a tiempo para la partida del bus. Era uno de estos minibuses estilo “van” en los que caben unas 15 o 16 personas y las maletas van en el techo. En el minibusPrácticamente todos nuestros acompañantes eran angloparlantes (gran parte del turismo de Guatemala viene de Estados Unidos) y presenciamos una anécdota curiosa; el bus iba de hotel en hotel recogiendo a la gente y en la penúltima parada nos encontramos con una pareja de estadounidenses que llevaba consigo como 5 bultos más dos bicicletas! A simple vista se concluía que no iba a caber todo en el techo (y si cabía, no se iba a lograr mantener en el techo todo el camino). Pero el conductor se trepaba, tiraba cuerdas de un lado para otro y hacía todo su esfuerzo por escudriñar los huecos disponibles y las formas de los bultos para que encaje todo. La pareja en cuestión estaba tan tensa con la situación que, en un momento en el cual el conductor adelantó 10 metros el bus para dejar que un coche estacionado saliera (estábamos en doble fila), y a pesar de que el conductor explicó que no se iba, sino que sólo iba a adelantarlo unos metros, se pusieron histéricos y la mujer se puso delante del bus para impedir que avanzara. Finalmente el conductor desistió, bajó todo lo de la pareja y nos fuimos, dejando a los estadounidenses furiosos porque, según ellos, habían indicado en varias ocasiones que tenían muchos bultos y les aseguraron en todas esas ocasiones que no habría problema, que el bus tendría espacio suficiente.

Nos despedimos de Antigua y tomamos la carretera, pasando del Departamento de Sacatepéquez al de Chimaltenango y finalmente al de Sololá (un viaje de aproximadamente 2 horas de duración). Finalmente llegamos a Atitlán, un lago bastante extenso y profundo que, aparte de ser precioso, está rodeado por tres volcanes (Atitlán, Tolimán y San Pedro) circunstancia que produce un entorno espectacular. Además, tiene numerosos pueblos indígenas en su orillas. Desde el punto de vista del autor de esta entrada, sin duda el lugar más bonito de Guatemala (estuvo nominado para una de las 7 maravillas naturales del mundo, sin éxito).Ati desde mirador

El bus nos dejó en Panajachel, la principal ciudad en las orillas del lago. Esta zona, además de por su presencia indígena, es conocida por el ambiente hippie y era bastante curioso ver a indígenas con toda su indumentaria y color al lado de occidentales con pintas de tirados. Una de las características que más nos sorprendió de la mujer indígena es el uso que le dan a la cabeza. Tienen una habilidad, probablemente ancestral, de llevar bultos pesados en la cabeza (supongo que porque son pesados, lo tienen que llevar durante mucho tiempo y grandes distancias y no pueden llevarlo en los brazos). Pues llevan encima de la cabeza canastas, bolsas, lo que les de la gana, y caminan manteniendo el equilibrio prácticamente sin esfuerzo. Algunas, incluso, llevan al hijo/a a la espalda en una manta (algunos ya con unos años encima) mientras llevan el bulto en la cabeza y tan tranquilas. Impresionante.

CasablancaAveriguamos bien el horario de las lanchas públicas (ya que a nuestro hotel sólo se puede acceder en lancha) y nos lanzamos a tomar un mototaxi (Tuk-Tuk) que nos llevó a la calle principal para ver tiendas y buscar un sitio para comer.

Laura se compró una mochilita muy práctica tras caer víctima de las dotes de vendedor de un niño que no tenía más de 12 años (que atendía la tienda mientras un señor, que sería su padre o patrono, ni idea, estaba sentado sin hacer nada más que sacar la pasta para darnos el vuelto cuando habíamos decidido comprar) y comimos en un sitio cuya comida estaba regular tirando a mal, para qué nos vamos a engañar. Lo curioso del restaurante es que, tras pedir las bebidas, el camarero se fue a la tienda de al lado a comprarlas para luego traelas a nuestra mesa.Coca cola disfrazada

Se hacía de noche y sólo quedaban un par de lanchas públicas así que caminamos con cierta prisa al mini embarcadero. En las lanchas cabe todo el que quiera subirse, con la cantidad de bultos que tenga. Si miras a tu alrededor y crees que no cabe nadie más te equivocas, se subirá y cabrá, y el que viene después del que se subió también cabrá.

Después de unos 40 minutos de trayecto llegamos al embarcadero de nuestro hotel, Lomas de Tzununá. Ya nos habían adelantado que no se situaba a la altura del lago sino en la colina, 100 metros por encima. Había un pequeño timbre y avisamos que habíamos llegado. Bajó un chico, se puso nuestra maleta al hombro y subimos los 380 escalones que nos separaban del hotel. Llegamos cansados a la cima (algunos más que otros, aunque no diré nombres), pero el chico de la maleta que venía detrás de nosotros llegó como si nada, pudo haber hecho el trayecto 5 veces más si hacía falta. Recuperamos el oxígeno y saludamos a nuestros anfitriones, a los que extiendo mi gratitud por las atenciones desde aquí. Cenamos algo ligero y nos fuimos directo a la cama, estábamos exhaustos.

 

Datos de interés

-Precio del bus de Antigua a Panajachel: Alrededor de 9€ por persona (sólo ida)

-Precio del viaje en tuk-tuk: 1 quetzal (0,10€)

-Precio de la lancha pública: 2,5€ por persona. Hay posibilidad de lancha privada, pero es mucho más cara. Las última lancha pública sale de Panajachel a las 7:30, en sentido contrario (hacia Panajachel, dejan de pasar más temprano). Nos dicen que a veces los lancheros dicen que la última lancha pública ya se fue, para que uno contrate la privada, pero no hay que hacer caso, la última sale a las 7:30 siempre.

-Paren en el Mirador de San Jorge, que está en la bajada a Panajachel, pasado la ciudad de Sololá, tiene vistas espectaculares del lago y los volcanes

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