preliminares boda

Primer día en Guatemala. Hoy es el Gran Día, el motivo por el que estamos haciendo este viaje. Hoy es la boda del amigo de Diego (a quien aprovecho para agradecerle su invitación). Hace unos meses a Diego le eligieron nada menos que Caballero (que es algo asi como “Dama de Honor” pero en hombres) y tras hacerme un poco la remolona decidí acompañarle a esta aventura.

Nos acoge en su casa una buena amiga de la familia de Diego, llamada Pascale, que nos vino a recoger al aeropuerto anoche. Nos levantamos para desayunar y ya comienzo a notar la diferencia de espacio con Europa. Es un piso bastante grande, y luminoso; imaginad cómo debe ser que “el baño de invitados” tiene una ducha y un water para él y otros para mi.

Después del desayuno y arreglarnos un poco nos dirigimos al salón (peluquería en su caso). Los que me conocen sabrán que no soy muy dada a semejantes cuidados, por lo que estaba un pelín nerviosa. Por fin llegamos, me dejan en la puerta donde un hombre bien armado me abre e indica el camino. No hay ningún letrero en la puerta que diga que eso es una peluquería, parece una casa privada totalmente cerrada. Una vez dentro observo con atención, no solo para no perderme detalle, sino también porque necesitaba adaptarme a esta nueva situación para mi, y nada mejor que “hacer lo que viere”. Una chica muy agradable me atiende, me sienta y una vez le explico lo que quiero comienza a arreglarme el pelo, mientras otra me pintaba las uñas. Me sorprendió la manera de hablar y comportarse de algunas clientas, con bastante arrogancia y desdén, lo comenté con las chicas que me estaban poniendo bella y ellas, con mucha resignación y bastante acostumbradas a ello, lo tomaban como “es porque son muy exigentes”.

De vuelta en casa nos arreglamos y esperamos a un amigo de Diego y su novia (perdón, su esposa, ya que a pesar de tener uno o dos años menos que yo, se habían casado el mes pasado) que venían a buscarnos. Tardaron más de la cuenta porque, vean los problemas de por aquí, el coche era blindado y se había roto el aire acondicionado, por lo que al no poder abrirse las ventanas, aquello era un horno. Finalmente vino en otro coche de la familia y llegamos a la iglesia justo cuando llegaba la novia, quien por cierto iba guapísima.

Diego se quedó fuera reencontrándose con una vida pasada y enterándose de qué papel debía tener como caballero. Yo, muy bien cuidada por la esposa, me senté en la última fila central para poder verlo todo bien. La ceremonia no tuvo mucho sobresalto excepto por dos momentos que a mi me llamaron la atención; la entrega de la flor de la novia a la virgen, con su correspondiente silencio y emoción del momento, y el instante en el que toda la iglesia se arrodilla a rezar y nos quedamos, Diego, un par de personas más y yo mirándonos unos a otros sin saber muy bien qué cara poner.

Ya en la cena todo es alegría. Para los que estén pensando en venir por Guatemala, que sepan que aquí se dice mucho la palabra alegre. Si algo es divertido, es muy alegre, si les parece interesante lo que les cuentas te dirán “ay qué alegre!”. Y otra palabra que usan mucho, sobretodo los hombres, es Puta. Lo usan como coletilla en las frases tipo “qué fría está michelada, puta” (la michelada es una bebida que lleva cerveza, salsa inglesa, limón, sal y jugo de tomate, parecida a la michelada mexicana, aunque aquí es recomendable no comparar con México, que es un tema sensible).

Las bodas guatemaltecas, o al menos esta, se parecen bastante a las españolas, si no fuera por dos detalles. El primero, más fácil de identificar, es que la cena fue buffet, por lo que cada uno pasaba con su plato y le iban sirviendo. El segundo, más sutil, pero sin duda mucho más importante, es que cuando llega el momento de los discursos, el novio da unas bonitas palabras y eso es todo. Está tan interiorizado, que nadie es consciente de que quizá la novia tenga algo que decir.

Después de la cena y unas cuantas micheladas, los bailes. En contra de lo que yo pensaba, aquí no son muy bailongos y todo es pachangueillo y canciones típicas de una boda cualquiera. Eso sí, bien interpretadas y animadas por un grupo llamado El Fuego. Uno de los dos mejores grupos de música de Guatemala para tocar en bodas, según me cuentan las expertas. Las llamo expertas porque en mi mesa de 4 chicas y 6 chicos está la chica que se casó el mes pasado, la que se casa en diciembre y otra que no sabemos cuándo sucumbirá a las presiones pero apostaría porque no muy tarde.

Después de pasarlo fenomenal con todos los amigos de Diego y de pegar buenos saltos en la pista de baile, a las 3 de la mañana nos sacaron una sopa riquísima que nos dio el empujoncito necesario para irnos a la cama. Y como aquí si sigues despierto a estas horas es señal haber pasado una noche muy alegre nos fuimos a descansar con la satisfacción de haber vivido un gran día. Puta.

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